Negocios y empresas

Pocos sectores de la economía generan más empleo que la construcción. Este sector está ligado con más de 50 ramas industriales, entre las que encuentran la producción de acero, maquinaria y cemento, así como con la plomería y la carpintería, etcétera. En cada uno de esos nichos genera decenas de miles de empleos.

Por desgracia, la construcción vive uno de sus peores momentos en décadas. Durante los primeros seis meses del actual gobierno ese sector ha caído 6.86 por ciento y, lo peor, no se ve una mejora en el corto plazo. La baja se presenta en el sector vivienda y de oficinas privadas, en los gobiernos federal y estatales.

En el caso de las entidades federativas, se generó una baja en las transferencias de recursos de 5.8 por ciento durante 2017 a 5.3 en lo que va del año, lo cual impide el desarrollo de nuevas obras. A escala federal, la cancelación del nuevo aeropuerto, contratos con empresas privadas en Pemex y la revisión de las obras inconclusas del sexenio anterior mantienen una actividad mínima en ese sector.

En materia de construcción de vivienda y de oficinas privadas, también sucede lo mismo. Los empresarios están en espera de que se definan las estrategias del Plan Nacional de Desarrollo y se agilicen los trámites para las obras en proceso.

En el caso de la Ciudad de México, emblemática en materia de construcción, hay 88 grandes proyectos inmobiliarios, con más de 7 mil millones de dólares invertidos que están en revisión o clausurados. Tan sólo en esos proyectos se despidió a más de 30 mil trabajadores que buscan una nueva fuente de trabajo.

En total, las constructoras privadas generan más de medio millón de empleos, pero de enero de 2018 a abril de 2019 uno de cada 10 trabajadores se han quedado sin empleo en ese sector, lo cual genera un gran problema de ingresos en más de 50 mil familias. En el caso de las obras del sector público, el desempleo es aún mayor y todavía no está claro cuándo se podrán liberar las grandes construcciones.

Urge dar salida a esa problemática, tanto con la liberación de recursos públicos en los proyectos de obra pública como en la agilización de los trámites para las construcciones privadas.

– Miguel Pineda –

Fuente: jornada.com.mx

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